Casa Magalhaes

Barcelona
Ubicación
15 semanas
Duración
53 m2
Superficie

¿Puede una vivienda en estado de abandono recuperar su esencia y brillar con luz propia? En el popular barrio del Poble Sec (Barcelona), entre las faldas de Montjuïc y sus callejuelas llenas de vida e historia, se encuentra un edificio centenario que alberga un proyecto de reforma integral que demuestra que, a veces, para avanzar hay que mirar hacia atrás y redescubrir lo que el tiempo ha ocultado.

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El punto de partida de este proyecto fue, sin duda, su mayor desafío. Nos encontramos con una vivienda de 53 m² en malas condiciones que había sido ocultada bajo paneles de madera. Estos revestimientos no solo asfixiaban el espacio, sino que impedían ver el tesoro arquitectónico que albergaba el edificio. El piso contaba originalmente con tres habitaciones, de las cuales dos carecían por completo de luz natural, creando una atmósfera sombría y poco funcional.

El hito fundamental de esta reforma fue el proceso de redescubrir la vivienda. Al retirar los antiguos paneles, salieron a la luz elementos icónicos de la arquitectura barcelonesa: paredes de ladrillo original y el majestuoso techo de bóveda catalana con vigas de madera. La decisión de diseño fue clara: restaurar y poner en valor estos elementos, integrándolos en una estética clásica y elegante que devolviera la dignidad al espacio.

 

Para solucionar la falta de iluminación y ventilación, se planteó una nueva distribución inteligente. Se transformaron las tres estancias originales en dos habitaciones dobles estratégicamente situadas: una hacia la fachada principal y otra hacia la interior, garantizando que todos los espacios disfrutasen de luz natural y ventilación. El corazón de la casa se convirtió en una zona social abierta donde el salón, el comedor y la cocina se integran en un solo ambiente, aprovechando al máximo el sol que entra por la fachada principal.

En cuanto al interiorismo, se buscó un equilibrio perfecto entre los elementos clásicos recuperados y la sofisticación moderna. Se utilizaron molduras decorativas y una paleta de blanco cálido para potenciar la luminosidad y dar mayo calidez al conjunto.

La cocina se planteó como pieza de diseño. Se diseño a medida y combina frentes en color taupe con muebles altos en acabado de madera de roble, armonizando con las vigas originales del techo.

 

Hay muchos más detalles que marcan la diferencia. Por ejemplo, el uso de papeles pintados en los cabeceros de las habitaciones y los tiradores en dorado cepillado aportan ese toque de distinción y personalidad que define los proyectos de Studio by Clikalia.

 

El resultado final en Casa Magalhaes es un hogar que respira historia, pero vive en el presente. Hemos logrado transformar un espacio abandonado y oscuro en un apartamento luminoso, práctico y lleno de carácter, donde cada metro cuadrado ha sido aprovechado para ofrecer el máximo confort sin renunciar al encanto del pasado.

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